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Somos Norte Santandereanos !! Y QUE !!

Sugerencia irreverente o pregunta, es la inquietud que nos plantea el presente título. Si es sugerencia irreverente, su significado un tanto peyorativo, sería que estamos “sobrados en todo”, que somos los mejores, que no nos falta nada y que nos acosa la vanguardia, los avances continuos y la prosperidad en permanente evolución, todo o casi todo, hecho a la buena ultranza.

En realidad no sería petulancia alguna, si tuviésemos los méritos y argumentos suficientes para auto-calificarnos como los mejores, los número uno; seríamos entonces, emblema y paradigma, lograríamos que nos emularan, seríamos algo así como una A, calificada y elevada a la triple, sencillamente seríamos lo mejor de lo mejor.

Desde luego, si el título es pregunta, acarrea más planteamientos, más inquietudes y, por ende, exige sin sofismas ni entelequias, pero con absoluta conciencia y ejemplar sinceridad, respuestas concretas de todos y de cada uno de nosotros. Toda inquietud sería de distinta índole, por ejemplo: social, política, científica, cultural, económica, industrial, agropecuaria, deportiva, territorial con espectro local, regional, nacional, global, con los pormenores de una verdadera identidad, etc. Algunas inquietudes requieren profunda responsabilidad por lo que implican.

Y... ¿qué, “de qué”, apreciados y muy queridos coterráneos y amigos de Norte de Santander en Colombia y en el Mundo? ¿Qué de lo que somos, de lo que no hemos sido, de lo que soñamos ser, de lo que no hemos podido ser..., en definitiva, de lo que realmente somos y... “será que somos”? ¿Dónde está nuestra realidad? ¿Dónde figura nuestro talante nortesantandereano? ¿Dónde se hallarán los cimientos de nuestro pedestal?

Y qué podríamos decir de los amplios salones por dónde ha discurrido y transcurrido nuestra historia: ¿tenemos historia?. ¿Con qué tela-s la hemos tejido? ¡Ah, seguramente sí tenemos historia... nuestra propia historia!. Y si la tenemos con qué letra la hemos firmado antes, con qué letra la firmamos en nuestra actualidad... Mejor la historia de antes o peor. ¿Es buena dicha historia, es regular o mala? ¿Nos enorgullece o nos avergüenza? Que tan irrompible o indestructible es el sayo nortesantandereano tejido a lo largo y ancho del tiempo.

Tal vez vivimos los nortesantandereanos aún en la génesis de lo que será nuestra epopeya infinita, tal vez vivimos los primeros horizontes de nuestra naciente primavera o pasaron ya génesis y primavera y no nos dimos cuenta y, preparamos entonces con suficiencia, en otoño, nuestro destartalado ocaso.

Presumo que los nortesantandereanos tenemos defectos propios y defectos inculcados. Presumo que nuestros defectos han pululado a la vera del destino, que nuestras precariedades son una suma en constante crecimiento, que nuestras debilidades se fortalecen como malditas plagas. Siento sobre mi alma que está como un chicharrón en ciernes... con “leves” quemaduras que son causadas por el ardor producido directamente por el conformismo amañado del hombre nuestro, por la desunión y la mezquindad como constante previa y posterior, por la violencia vagabunda y su perfil de sevicia tan infernal como perfecta, entre otras causas. Y con hondo pesar, entiendo que quizás no sabemos de sentido de pertenencia, quizás no entendemos con claridad de solidaridad e integración, quizás no entendemos la definición de la palabra libertad. Quizás le hacemos panegíricos a las corrupciones y a las mediocridades y de pronto cantamos con pundonor y sin avergonzarnos, junto a la desidia. Quizás debemos entender que nos falta decisión y temperamento “a la hora de la verdad”, quizás de pronto, debemos exigir un poco más y arrodillarnos un poco menos. Y en ¿dónde está nuestro compromiso individual y colectivo?

No obstante, presumo, o mejor, reconozco que los nortesantandereanos tenemos virtudes, calidades algunas y potencialidades todas. Tenemos cifradas esperanzas que nos arropan como alud-es en pos de la mira directa de nuestros buenos, nuestros maravillosos horizontes cercanos y distantes (al fin y al cabo, la esperanza nunca muere). Presumo que “algo se ha hecho” pero considero que falta más... mucho más. Presumo que debemos elevar nuestras propias exigencias. Presumo, pero ante todo, siento la necesidad de un balance general de todos y por todo. Y ¿para qué tal balance?. Inicialmente para unirnos (tal vez como apremiante necesidad) y así aprender a izar la bandera nortesantandereana. Unirnos para saber si podemos auto-criticarnos (por lo menos para ello). Unirnos para reconocernos en lo nuestro y en lo bueno hecho para ofrendar gratitudes merecidas, sin los estandartes de la “lambonería” y el “manzanillismo” acostumbrados. Unirnos para señalar y censurar lo censurable, no como cuestión para condenar sino para erradicar toda falla, toda falta y toda equivocación cometida, no como insensata camorra sino con la praxis de una generosa dialéctica. Unirnos para poder indagar ¿quiénes somos y para dónde vamos? Unirnos para saber qué queremos... que soñamos... Solamente hallaremos resultados a futuro si nos planteamos ¿qué hacer?, ¿cómo hacerlo? y, sobre todo ¿para qué hacerlo? En última instancia, unirnos a la “nortesantandereana” para departir entre todos, contando con todos, un refresco, hacerlo por lo menos, sobre y bajo la anatomía entera de nuestro mapa geográfico y humano-social. Unirnos para poder entender si en realidad le podemos estrechar la mano a la grandeza, y no encandilarnos como siempre, ante la constante de sus ojos penetrantes pero intermitentes.

Ante tales inquietudes, se colige por mi parte y seguramente por su cuenta, intuyo, a cerca de mis propias responsabilidades y obligaciones para con el Departamento que me vio nacer y para con mi gente nortesantandereana, y me llevan a preguntarme sobre lo que hecho en pro de él y de todos o de algunos coterráneos y la respuesta, que en realidad me causa vergüenza pero que me “obliga” a la franqueza, es concluyente: -Por mi Departamento Norte de Santander y por mi gente, no he hecho nada, absolutamente nada. Sin embargo, si pretendo “salvarme” en maquiavélica elusión, me surge una pregunta sacramental: Y... ¿ustedes que han hecho?. Si ustedes me preguntan por que no he hecho nada y que propongo para hacer, yo respondo.

Aún así, creo con firmeza en el hombre nortesantandereano, creo en lo que podemos hacer, creo en las posibilidades, creo en la esperanza, creo en la realización, creo en la presencia del presente y la presencia eterna del presente en el futuro de mi “hasta ahora sufrida”, en ocasiones olvidada, en ocasiones desvalida Tierra... tierra mía, tierra nuestra. Creo en nuestra preparación para asumir la grandeza, creo en nuestra suficiencia para superar retos y creo que no voy a dejar de creer. ¡Qué bueno ser nortesantandereano!. Y... en irreverente sugerencia le grito a la Humanidad entera: Somos nortesantandereanos ...Y ¡Qué!.

Jesús María Stapper

Cáchira - Norte de Santander –Colombia –Sudamérica.

Escritor – Artista Plástico

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