CIERTAMENTE, HAS LLEGADO AL LUGAR CORRECTO

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SE ME PERDIÓ LA INFANCIA

Días celestiales: azules, blancos y puros..

Días inmensos... tan inmensos.

¡Días tan largos... pero tan cortos!

Días irisados, tan resplandecientes...

Días olorosos a mi Escuela Urbana de Varones,

a mis compañeros, a mis profesores,

a mi familia, a mi madre.

Días olorosos a nuestros juegos infantiles,

con calzones remendados,

con fútbol de zapatos rotos,

de pies desnudos y balones de mentiras,

balones de cuero, reventados.

Días olorosos a montaña...

olorosos a la huerta de mi casa,

a mi solar de higuerillas (tártagos) y manzanos,

olorosos a las huertas y  los solares humeantes

de  las casas vecinas.

Días olorosos a fincas propias y ajenas.

Días olorosos a tomates y zanahorias

“robadas” de mi  Instituto Técnico Agrícola.

Días olorosos a ríos cristalinos de pozos suaves

(donde me bañé tantas veces

desde la orilla de mi casa).

Días olorosos a verano, a invierno

con sabor a urbano de mi pueblo

de mi Cáchira entrañable

de los años sesenta-s y  setenta-s del siglo veinte.

Días con olor a sus calles, a su música,

a mi gente, a mis galladas, a mi iglesia (de acólito).

¡Así fueron los primeros días

de mi niñez-adolescencia!.

II

En Cáchira abracé los primeros sueños

sin abrir los ojos,

y abracé los primeros sueños

con los ojos abiertos.

Con los ojos abiertos, bien abiertos

abracé los tímidos soles del año,

y  en las tardes, abracé “los soles de los venados”.

Abracé lunas y estrellas.

Abracé los primeros paisajes,

los primeros caminos,

los primeros amigos,

los primeros aguaceros, las primeras alegrías,

los primeros pesares.

Abracé mis primeras líneas en creación

y mis primeras palabras en construcción.

Hoy con los renglones escritos

de mi obra literaria, abrazo el Universo.

Hoy ¡La mariposa multicolor surreal!

de mi obra pictórica

vuela por el mundo

con el  ímpetu nuevo y sereno

de siete mil vientos.

Mi talento creativo

es habitante de  Países y Continentes

y  lleva sueños cachirenses

en cada fragmento escrito-plasmado

de mi palabra profunda.

Gracias doy a Cáchira...

a mi Cáchira de Ocaña,

de Norte de Santander, de Colombia,

porque sin saber a qué horas,

en mi tierra natal:

¡Se me perdió la infancia!

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