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POEMAS DE LA CALLE INTERIOR

Libro lanzado el pasado 22 de Noviembre por nuestro artista cachirense. A continuación damos a conocer la critica literaria que se le hizo a este libro por algunos artistas del género.

IMAGINACIÓN Y SENSIBILIDAD EN “POEMAS DE LA CALLE INTERIOR”

Por: Diego Muñoz Martínez

Cada día, en distintas situaciones de nuestra existencia, la vida nos aporta un nuevo a-fecto, quizá por de-fecto de lo que es la cotidianidad, ataviada de un lenguaje, que cuando no es el de-predador en los medios virtuales, es el de los otros mediáticos, infestado de “palabrejas” que se ha constituido en el verdugo de nuestro cerebro y de nuestra mente positiva, tales  como malhechor, terrorista, tirano, corrupto, narcotraficante, xenófilo, criminal, parapolítico, francotirador, entre otras, de una larga lista, que in-tranquilizan la paz interior. Y es que el hombre, hoy, sólo está preocupado por crear fórmulas para conseguir la paz, en detrimento de la creación de fórmulas que permitan crear y re-crear una estética del arte, que le otorgue a la sociedad una licencia para que tenga un imaginario más amable del mundo y el disfrute de los pequeños goces terrenales y espirituales que aún podemos rescatar en este  hábitat planetario.

Tuve la fortuna de conocer a un vate, una tarde de sol crepuscular, cuando tomaba un café con un amigo, en un lugarcito del norte de Bogotá. Por efecto de la intención comunicativa, crucé  unas palabras y un saludo “a lo cachaco” -‘mucho gusto, me alegra conocerlo’- con Jesús María Stapper, en el preciso momento en el que  hablaba, acerca de un libro suyo recién publicado, con un hombre y  dos mujeres que estaban sentadas allí, cerca de la mesa en la que él se encontraba.

Con frecuencia nos vemos abocados a la antítesis de la “comunicación, in-comunicación”, especialmente ante las personas desconocidas, en situaciones inesperadas.  Supe desde las primeras frases suyas, -cargadas de emotividad y un cierto humor santandereano-, que este hombre originario de Cáchira tenía genialidad, el carácter poco común de los hombres “globalizados”, o “globalizantes” de las economías emergentes y de las otras, las “emergidas”. Después de pocos minutos fui invitado a su residencia, ubicada cerca del lugar. Al rato,  departiendo como dos conocidos de antaño, en un reencuentro sospechoso, empezó una amena conversación acerca del arte, la literatura y las experiencias suyas como periodista en varios medios de comunicación del país.  La empatía entre los hombres, muchas veces se logra por un distractor, una especie de intención de decir-se algo, o de encontrar-se con algo nuevo.

Por las paredes de su apartamento, se transmitía la magia de los colores, bien logrados, en lienzos de tamaño considerable y cromatismos teñidos al óleo con un pincel experimentado en los dominios y la praxis del espacio y la luminosidad plásticos. Ahí, estaban colgadas algunas obras recientes, de un artista con ancestro, del vate que deviene de una generación inquieta y trashumante, defensora de lo raizal, pero además iluminada por una especie de espiritualidad trascendental. Con un lenguaje coloquial y a la vez transgresor de los formalismos, que impacta al interlocutor desprevenido, cuando deja entrever su apasionamiento por la libertad y su retórica; con serenidad Jesús María empezó a explicarme las características surrealistas de su conjunto de obras bautizadas “Actos del arco iris”.  De paso, supe que buena parte de su obra ha sido muy bien recibida y comercializada en Israel.

De la concepción plástica, de una cierta inmaterialidad, en la que las unidades aluden al pasado, a los recuerdos, a los silencios y luego adoptan formas expresivas con perfiles de mujer y mariposas trashumantes, como en “búsqueda de un tiempo perdido”, se configuran paisajes insólitos, que obligan a ver y re-leer para interpretarlos, en diferentes planos.

De repente, tuve en mis manos Poemas de la calle interior, el libro recién publicado en Bogotá, del cual hablaba su autor Jesús María Stapper, horas antes, cuando lo conocí. Al abrirlo, en una de las primeas páginas encontré estos versos del poema titulado “Cercanía y distancia”.

“Estás tan cerca

pero tan distante

de mí

como tan cerca y distante

está

la utopía de la paz…

mundial”.


Al leer cada verso, por la connotación sugestiva de las palabras, recordé que el poeta Paul Valéry creó una brillante metáfora para distinguir la palabra poética de las palabras que utilizamos en la comunicación. Decía que la palabra que usamos habitualmente se parece a una moneda corriente, es decir, significa algo que no es. Las monedas de oro de otra época, por el contrario, eran al mismo tiempo el valor que representaban, ya que el valor del oro correspondía al valor monetario. Eran, por tanto, de igual manera aquello que significaban. Esto es precisamente lo que distingue a la palabra poética: no se limita a tener un solo referente o indicador que no nos permite descubrir otros sentidos, más bien amplía la óptica imaginativa del interlocutor, un solo signo lingüístico se puede convertir en una galaxia semántica de significados. En el poema “Cercanía y distancia”,se percibe que cuanto más familiar es un fenómeno poético, mayormente expresivo y poético es el mensaje. La paz no es sólo un signo de búsqueda interior, sino que le pertenece al conglomerado, a los ciudadanos del mundo.

Al volver la mirada a nuestra sociedad del Tercer Milenio, dominada por fenómenos anónimos e invasores de la tranquilidad, el conocimiento y la sabiduría; sociedad en la que la palabra no crea ya comunicación inmediata, sino que más bien produce “comunicación mediatizada”, entonces cabe preguntarse cuál es el poder y cuáles son las posibilidades de subsistencia que aún puede tener el arte de la palabra, la poesía. La poética, desde luego, desde la época de Aristóteles, se distingue de las formas re-cortadas y efímeras del lenguaje instrumental de la comunicación humana.

En Poemas de la calle interior, Jesús María Stapper, reúne un conjunto de poemas con características singulares por su estructura in-formal y la des-codificación de los sonidos alternantes, con los cuales se muestra la diversidad y la amplitud temáticas. Los recuerdos, transeúntes de senderos tortuosos, unas veces, y alegres otras, forman una constelación, entramada en el tiempo pasado y presente, con presencia, desde luego, de personajes invocadores, amorosos, que obligan a la reflexión permanente del poeta.

“La mariposa vuela arrogante

mientras en el suelo

una colonia de hormigas

espera que sus alas desmoronadas

se las lleve el viento”.

La poesía es la esencia del pensamiento imaginativo, creador, filosófico, des-cubridor de fenómenos psicológicos de la actividad humana. En tal sentido el poeta indaga, ausculta, pronostica, pero también se lamenta de su “Destino inexorable”, título del poema anterior.

El poeta es el prototipo del ser humano. Esta es una de las metáforas fundamentales de toda época moderna. Y así la palabra que el poeta captura y a la que confiere consistencia no significa únicamente el éxito artístico que lo consagra como poeta, sino que representa un conjunto de posibilidades de experiencia humana.  Permite al lector ser aquel Yo que es el poeta, ya que este es el yo que todos somos.

“Amanecí renovado.

Feliz amarré el tiempo

con mi mano diestra

sin soltarlo

y en mi siniestra

mis huellas marcan

un suspiro tuyo

que guardo encajonado

entre mi mano

que trepida”.

La poesía de Stapper es lirismo, que soslaya la cursilería frecuente en poemas de otras fuentes. En cada poema el lector puede re-crearse, _ casi en un exorcismo, en un ritual_  con las figuras, con los sonidos, con la alteridad lingüística de los signos, con la evocación de los recuerdos. La recursividad de las imágenes reta al lector para que ponga en juego su competencia poética, y logre salvarse de los demonios de las soledades, los desarraigos y las penas que produce el amor “im-propio”, o propio, pero ajeno.

(…) “Mi reloj tiene miedo

y está escondido en un rincón

con su pequeño cuerpo destrozado.

Sin ser culpable

pagó por la insoportable pero deliciosa

lujuria de mi salvaje morena”. (…)

Desde otra óptica, los poemas no nos dicen quien es el Tú _pro-nombre_, también articulador de significados, que pone en la imaginación del interlocutor la gramática de la lengua española, en este caso. En la interioridad creativa que el poeta expresa, no sabemos si Yo es él mismo en realidad, o si es Tú, un lector participante del Yo, de la esencia del poema, del espíritu del poeta. De pronto los pronombres tienen como referencia el amor, pero la palabra “amor” de tinte erótico, ágape, ‘fillio’, se nos revela  como un truco para evocar al lector, para atarlo a los sentidos y a la intención del poema, como puede leerse en “Aporte y salvación”, título de estos versos:

“No es un negocio.

Se trata solamente de pactar

pausadamente:

hagamos las cuentas claras…

Aportemos nuestras mitades

y tú y yo

tendremos entonces

nuestro amor

a punto de cuerpo entero”.

Tejidos como una red sensible y abierta con una magnitud de enigmas, los Poemas de la calle interior tienen una intencionalidad pertinente e inmediata, desde los mismos significados y significantes, que conforman los signos lingüísticos de sus títulos, con referencias como “Ausencia”, “Cercanía y distancia”, “Estado veraniego”, “Travesuras” “Volver a la senda”, “Alfabeto apocalíptico”, hasta llegar a “Pasos del decálogo”.

En cada poema, los antagonismos muestran metafísicamente que el hombre-poeta, es un transeúnte entre sideral y terrestre, entre espíritu y materia, entre circunstancialidad y realismo. Aquí, los contenidos interiores de los versos están plasmados, diseñados, signados con la palabra poética, substancia de las almas grandes. Así, nuestro poeta, en el poema X de la secuencia “Pasos del decálogo”, nos hace saber:

“La vida y yo

fuimos dibujados en los sueños

y a partir de un instante

somos compañeros de temporal viaje

y un día nos detendremos

tal vez…cuando se nos dé la gana”.

La oportunidad de poner en sintonía la imaginación, se hace inminente y obligatoria, para los amantes de la poesía, al leer Poemas de la calle interior, la obra que nos ha ocupado de Jesús María Stapper, en la que la sensibilidad, definitivamente, brota como manantial virgen, fluyendo desde los primeros versos del libro, en un caudal de verdad promisorio. Así, se testimonia en “Ausencia”, primer poema del grupo “Ausencias en mi calle”, con estos versos:

“Me repliego en la esquina

de la madrugada

me recuesto sobre el hombro frío

de la ausencia

soy peregrino permanente

de las rutas sin destinopretendo los horizontes

y cuando los hallo

se anteponen las soledades.

…Ausencia es no encontrarse”.

En este sentido, considero un acierto la referencia que   hace el Emérito Profesor Don Ramiro Lagos Castro, en una valoración que escribió acerca de Poemas de la calle interior, la cual dice:

“Octavio Paz insiste mucho en la efectividad y en la afectividad de los ritmos del corazón y de la vida; y yo confío en esa efectividad motivadora del eco que hay del poeta al lector, para que éste convertido en poeta receptivo disfrute de lo que se entiende por poesía entre dos, no sólo entre amada y amante, sino entre poeta y lector líricamente compenetrados”. 

Al final de este recorrido, breve sin duda,  por la obra poética de Jesús María Stapper, creo meritorio apuntar por fin unos versos de “Un lector”, poema de Jorge Luis Borges, que dicen:

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito;

 a mí me enorgullecen las que he leído”.

 

Diego Muñoz Martínez

Florida, Estados Unidos, noviembre de 2007

Licenciado en Ciencias de la Educación con Especialidad en Lingüística y Literatura - Especializado en Dialectología Hispanoamericana - Magíster en Lingüística Española - Magíster en Docencia Universitaria – Escritor - Coautor de libros pedagógicos – Catedrático - Coordinador Universitario de Proyectos Curriculares en Lingüística y Literatura.

Critica literaria al libro "Poemas de la Calle Interior"

EL ARTE DE CONTAR CUENTOS

Por: Fernando Soto Aparicio

Jesús María Stapper  enriquece la bibliografía colombiana con su libro de cuentos, “A la vera de las penumbras de invierno”. Stapper, nacido en Cáchira, en las que según José A. Morales son las “bravas tierras de Santander”, ha trabajado en tres frentes de la cultura: la poesía, la narrativa y la pintura, y en todas tres ha tenido un buen desempeño, y esto  lo ha colocado en un lugar de privilegio dentro de los que, por  dedicarse a desplegar los vuelos creativos de la imaginación, trabajan para que nunca los alcance el olvido.


Hay otros libros suyos, que andan por los caminos de Colombia: Monólogos de Mal ateo, Ancarimo, Reflexiones.-Testimonio, Poemas de la calle interior.  De su trabajo literario se han ocupado numerosos comentaristas y críticos del país,  entre los cuales podemos destacar a Ramiro Lagos, Oscar Londoño Pineda, Euclides Jaime González, Carolina Mayorga, José Luis Díaz-Granados, y otros más. Sus cuadros han recorrido el país y han ido al exterior. Y su vocación cultural se manifiesta en todas sus actividades, como una constante que ha ido convirtiéndose en su razón existencial.


Leer “A la vera de las penumbras de invierno” parece, a veces, un desafío. Porque las metáforas saltan  en cada párrafo, y porque  las palabras nos obligan a repasar lo leído para saborearlo, para sacarle todo su profundo significado.  Los paisajes por donde las acciones transcurren son múltiples, las tierras cálidas, las montañas,  el mar, los caminos. Y  a más de ese amor por lo telúrico hay una procesión de mujeres que iluminan las páginas y que esparcen por las frases el aroma enervante de su sensualidad y de su magia.


Escribir un cuento es generalmente un desafío. Hay qué tener un gran poder de síntesis, y decir muchas cosas con muy pocas frases. Plasmar una idea, definir una teoría, resumir una historia, alinderar un relato, mostrar un personaje. Eso implica un buen manejo del lenguaje, un amplio conocimiento del poder encerrado en cada vocablo. El cuento debe ser una pequeña obra maestra de la alfarería de la palabra.


Tal vez porque Stapper es un pintor, usa los sustantivos, los adjetivos y los verbos como pinceles, sobre todo cuando quiere transmitirle al lector la figura de una mujer. Y es en estas descripciones donde mejor se encuentra la calidez de los relatos que forman este libro.


Laura Meneses, la de “Mi vecina en fragmentos”, es tan viva, tiene tan regado por todo el cuerpo el calor del sexo, la fiebre de la pasión, que contagia al lector de un a tensión vital cuando camina por las páginas de su historia. La descripción de su maravillosa anatomía es minuciosa, y Stapper se recrea mostrándola como si la estuviera dibujando. Y lo mismo podríamos decir de Miriam, la muchacha del casino, o de Azucena, la que esconde rosas detrás de los semáforos, o de Leila Vélez, erguida como el palo mayor de un barco sobre sus deslumbrantes treinta y cinco años, o de Mechas, morena mágica, cuerpo de garota que divide el aire con la proa doble de sus piernas, o de Yezenia, la que  se presenta a la luz de los ojos que la contemplan como una estampa divina, o de Janna, la que mira el paisaje húmedo y sombrío a través de la ventana, o de Orfa, semidesnuda, mujer de magazín, modelo, artista, o de Natalia, la que se extraña de no poder agarrar su sombra, o de Emilce Rivera, que carga su dolor a cuestas, o de  la nonagenaria Lucila Gamboa, que alguna vez también iluminó los senderos por donde fue sembrando las margaritas de sus pasos armónicos.


Y de alguna manera es también femenino el mar que ama  Hans, el mar que nutre, que enamora, que subyuga, que ensalza y que destruye.


Podría decirse que la materia prima de estos cuentos es la mujer. Y  yo añadiría que ella, por la gracia de Dios, es compleja y misteriosa, y que en ese misterio y esa complejidad estriba su poder, ante el que no dejaremos de sentirnos deslumbrados, por el que jamás dejaremos de sentirnos atraídos y afortunadamente dominados.  Porque la belleza es mujer, porque el amor tiene nombre de mujer, perfume  que emana del cuerpo de la mujer como de una fruta en sazón o  de una selva adormilada por los cálidos soles del verano, porque si nuestras manos tienen el tacto para la caricia es solamente porque existe el milagro de  sus senos, porque el mundo ha sido siempre el terreno de la mujer aunque muchos despistados pretendan disputárselo.


Gracias a Jesús María Stapper por su libro, que nos permite seguir soñando con nuestra eterna y dulce contrincante, con la mujer que imaginamos lista para las batallas interminables de la pasión, viva  en su esencia mágica, compañera por excelencia de la aventura de existir, fuente de la eterna juventud, depositaria de  los arcanos y las tempestades, prefiguración de la orquídea y la llama, espejo de amaneceres y relámpagos,  y antorcha permanente en las inevitables oscuridades de la vida.

Fernando Soto Aparicio

Fernando Soto Aparicio junto a Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis y Manuel Zapata Olivella, se presentan como los más grandes exponentes de la literatura colombiana para el Mundo, durante la segunda mitad del siglo XX e inicios del tercer milenio. Fernando es el escritor más leído en su país. Su obra ha sido estudiada en todas las universidades de América. Durante treinta años trabajo como autor y libretista de la televisión colombiana. Algunas de sus grandes novelas fueron llevadas a la televisión, entre ellas La rebelión de las ratas de éxito mundial, Mientras llueve y otras, Galardonado en América y Europa. Profesor de cine y televisión, y literatura en distintas universidades.

El presente texto fue le ído por Fernando, en su calidad de oferente, con ocasión de la presentación del libro “A la vera de las penumbras de invierno” de Jesús María Stapper, el 22 de noviembre de 2007, durante   evento ofrecido en la Casa del Departamento de Santander en la ciudad de Bogotá D. C.  Allí también se presentó el libro “Poemas de la calle interior” del mismo escritor nortesantandereano.

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-Comentarios
  • linda hermosa

    Este autor de este articulo viejo es un fraudo y criminal. hay un orden de carcel por deigo munoz martinez que escribio este articulo pessimo (el piense que el es tan precioso y talentoso pero falta talento y inteligencia. vive por SCAM otras personas que no sospecha que el es criminal. Abandono su hija pequena y se escondio en miami florida para que no tiene que conocer su hija. Destruyo intencionalmente el negocio de la madre para que ella no pudo cuidar su hija. Robo dinero de la madre y de la hija. Vive asi, robando, mentirando. favor de reportarlo a la policia civil en miami/ft lauderdale, y a la organizacion de child support de florida. El es lo peor tipo que se puede encontrar. nadie le quiere. CRIMINAL. COBARDE. VICIOSO. VIL. Reportelo!!! tenemos que lograr justicia para la gente lastimada y para los que no pueden luchar por sus derechos: los ninos abandonados.


    linda hermosa

    Este autor de este articulo viejo es un fraudo y criminal. hay un orden de carcel por deigo munoz martinez que escribio este articulo pessimo (el piense que el es tan precioso y talentoso pero falta talento y inteligencia. vive por SCAM otras personas que no sospecha que el es criminal. Abandono su hija pequena y se escondio en miami florida para que no tiene que conocer su hija. Destruyo intencionalmente el negocio de la madre para que ella no pudo cuidar su hija. Robo dinero de la madre y de la hija. Vive asi, robando, mentirando. favor de reportarlo a la policia civil en miami/ft lauderdale, y a la organizacion de child support de florida. El es lo peor tipo que se puede encontrar. nadie le quiere. CRIMINAL. COBARDE. VICIOSO. VIL. Reportelo!!! tenemos que lograr justicia para la gente lastimada y para los que no pueden luchar por sus derechos: los ninos abandonados.


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