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Cáchira - Hacia una Efeméride Bi-Centenaria

Cáchira, nuestro amado territorio, se acerca al advenimiento de sus doscientos años de fundación el próximo 7 de marzo de 2011. Celebra igualmente un siglo de Institucionalidad Municipal. Es un largo camino histórico. Sus sendas existenciales han sido intrincadas en muchas ocasiones, virulentas unas, tristes otras, de regocijo las demás. También ha vivido apacibles y gloriosas circunstancias (aunque pocas) en el trasegar de su permanencia bi-secular. Su tránsito no ha sido fácil; no obstante, ha persistido por su existencia como un instrumento indeclinable. Ha mantenido su vuelo mágico entre las albas y los ocasos. Ha abierto su corazón y sus ojos a la temprana luz del día como un canto de fe, como una parábola de esperanza. Ha cerrado sus pestañas para soñar…, para ir a la caza de las alboradas que pululan entre los vientos sonoros y “Guerrero-s” de las madrugadas interminables. Desde su amorosa y andina piel nocturna, como un tendido que nos arropa y nos llena de bendiciones, vemos entre las nubes andariegas y los cielos abiertos, el flirtear de las “luces” fugaces, vemos la ruta interminable de la luna llena cuando va a dar a luz (a otra de sus hijas: las estrellas), oímos la voz maravillosa de las galaxias que nos hablan de amor desde la infinitud del cosmos.

Llena de plenitud y verdad, Cáchira, ha dicho: -“Presente, siempre presente, eternamente presente”-, ante los pormenores de la vida, ante los pormenores del ostracismo, ante los pormenores del olvido. También ante los pormenores de la desidia, de la ineptitud, de de la ineficacia gubernamental local, provincial, departamental y nacional (sin que sea sofisma, ni mentira, ni entelequia, quizás han pretendido borrarnos de los mapas, negar nuestra existencia, cuestión que jamás lograrán). Aún así, tenemos logros y conquistas algunas por reconocer, eventos que nos demandan gratitud tanto a raizales, como a foráneos; tanto a personas naturales, como a instituciones y organizaciones.

A pesar de las vicisitudes, el temperamento cachirense no se arrodilla, no se enajena, ni se vende. A fuerza de obstinación, ahí está Cáchira, anclada en el tiempo que con lujo de detalles y búsquedas, ha hecho suyo; quizás como imagen, como sueño, como realidad, como ventura. Es una “ínsula olvidada e instalada en cualquier lugar-estación del mundo”; no por ello, carente de historia, de heroísmo, de trascendencia. Es un paraíso al que se llega por la entrada abierta y generosa y particular de cualquiera de sus millones de puntos cardinales. Palpar el alma de nuestra bendita tierra es asistir a un encuentro con el asombro, es embriagarse de manera alucinante con el más supremo y singular de los -éxtasis­-.

Desde la extensión sublime de las fragancias de sus jardines primaverales, Cáchira le cuenta al Mundo de su existencia (aunque pareciera que habita en el espectro conforme del silencio amañado que no presenta ni queja, ni lamento) y con su melodiosa voz nos dice que el eco de su canto será perenne. Nos señala que superará embates y contra-embates. Nos dice que sus horizontes son renovables cada día. Nos informa que cada horizonte conquistado traerá consigo, movimiento heroico a su flameante bandera, eco al furor de su himno, tenacidad al universo preclaro de su imborrable escudo. Por ello, Cáchira ha sido, es, y será. Y será un todo…, una totalidad vigente, inexorable e inextinguible, aunque lejana de su Provincia, de su Departamento, de su país Colombia y del resto del Mundo.

Creo que para todos los coterráneos cachirenses, este acontecimiento, es un motivo, una satisfacción y una alegría vital, que nos invita a la congregación, al encuentro real y sincero. Es un estrechar de manos cálidas y trepidantes, un estremecer de nuestras almas. Sin embargo, tendremos que mirar más allá de las emociones temporales (celebración efímera, celebración de un día, celebración de un instante), para ir hacia un encuentro veraz con la realidad contemporánea. La realidad política, social, económica, cultural, rural y urbana de nuestro territorio. Debemos mirar rigurosamente nuestra realidad linderos adentro (anclarnos dentro de nuestro propio mapa y girar y mirar, en torno a él). Igualmente tenemos que mirar nuestra realidad y comportamiento frente a lo externo de nuestro entorno, frente al mundo que nos rodea (del cual, por muchos motivos, estamos separados). Si es necesario comparar, debemos comparar; si es necesario exigir, debemos exigir; si es necesario hacer cambios, debemos cambiar lo que fuere menester; si es necesario aportar, debemos aportar.

Una acuciosa vista a nuestro pasado histórico y a-histórico es imprescindible, también una exigencia y una responsabilidad sacramental. Una mirada de afecto, amor, nostalgia y recordación por nuestros antepasados, es un compromiso ineludible, el más sagrado compromiso del humano-corazón cachirense. Re-correr una vez más los caminos transitados, re-descubrir huellas… y rastros, nos crea la necesidad de mirarnos al espejo retrovisor y real de nuestros pasos (algunos pasos en falso, algunos pasos directos a la certidumbre, algunos pasos directos hacia un buen…, hacia un gran cimiento). Debemos entrar en evaluación. Debemos analizar con toda honestidad de-construcciones y construcciones.

Debemos pretender hallar el núcleo del misterio que nos mantiene vivos y dando “guerra” de diferente índole, en tantos campos, –aquí y allá-. Misterio que nos permite a pesar de… ¡estar vigentes! Debemos preguntarnos por el misterio al que debemos nuestra permanencia, nuestra “vaga” idea de vivir, y nuestro vehemente deseo de: ser y estar -como una “realidad absoluta”-, traducida de manera vernácula como un sinónimo de realidad cachirense. Con el cartapacio sumado de los años a cuestas, con los renglones escritos día a día, con las valiosas páginas que entre sudores, cansancios, llantos y satisfacciones, con ello, el hombre cachirense ha revelado sus más caras ilusiones al universo. La vorágine cachirense tendrá, sin duda, un pedestal inmaculado e insoslayable en el ponderado e invencible espíritu de sus hijos y de sus bienhechores. Nos queda rescatar lo positivo y valioso de nuestro gran y único balance bi-centenario.

Ante nuestra efeméride territorial, tenemos también que palpar la piel, el cuerpo y el palpitar vivificante de nuestra Cáchira presente. Es nuestra “obligación” vislumbrar el futuro con talante erguido, con la reciedumbre conquistadora de nuestras acciones positivas y efectivas. Enseñorearnos en nuestra capacidad y liderazgo pro-cachirense será nuestra razón de ser de cara al porvenir. Dos siglos de existencia no se viven de un día para otro, entonces la historia por lograr de ahora en adelante, será de carácter milenario, de carácter infinito. Si hablamos de presente mirando hacia el mañana, hablamos indudablemente del porvenir y del importante reto que nos exige construir un meritorio legado.

De tal manera, invito a mis coterráneos a vivir la alegría por el cumpleaños de nuestro tiempo geográfico-histórico-social transitado. A evaluar nuestro compromiso individual y colectivo. A tener algún hálito de reciprocidad para con la tierra que nos vio nacer. La invitación se extiende para quienes se han beneficiado o benefician de ella, o, para quienes la aman con sentimiento propio. Ojalá cada uno de los cachirenses se pregunte: ¿qué aporto yo? Entre tanto, con humildad, les digo que éste es mi sencillo aporte para que mi tierra no muera con el tiempo, porque Cáchira también es la razón de ser de mi voz y mi canto, y la celebro con mi palabra, con la sencillez de un maravilloso don que Dios me dio.

Jesús María Stapper

Bogotá D. C. Colombia, Sudamérica, octubre 1 de 2010

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-Comentarios
  • Martha Zorayda Caceres Pabon

    Jesus Maria Staper tiene la capacidad de hacernos estremecer el cerebro y los sentidos, para que veamos a nuestro pueblo con amor pero tambien con objetividad.


    Jacqueline Niño

    Angel Marí­a: Felicitarlo por esa labor tan grandiosa, que lleva siempre en su corazón esta nuestra Amada Tierra. Que palabras tan ciertas, aunque nos duelan por ese amor patrio tan sentido, pero por gente como usted, como la familia Hernández y muchos otros Cachirenses quienes a pesar de estar afuera en medio de nuestros éxitos y dificultades deseamos aportar a la felicidad de sus gentes y creemos que algo dentro de nosotros es superior a las circunstancias. Con Cariño y respeto.


    Hector Morinelli

    "El que conoce a los hombres es ilustrado, el que se conoce a si mismo es sabio" y yo digo que el que agradece a su tierra y agradece a su mama está queriendo de verdad. Muy bonito detalle. LOS AÑOS DE CACHIRA ESTAN ESCRITOS EN LA MEMORIA DE LOS FORJASDORES DE ESTA BELLA TIERRA CACHIRA TIERRA LLENA DE ENCANTO Y DE HISTORIA.


    David Hernández

    Cáchira es el alma que motiva a muchos de sus hijos a hacerla parecer major cada dí­a, pero desafortunadamente muchos la pretenden mantener lejos de un desarrollo mas acorde a las ncecesidades del mundo actual. Ojala que el bicentenario sea el punto de partida hacia una cachira mas moderna y que pertenezca mas a un mundo globalizado. De acuerdo con muchos de sus puntos Maestro Stapper.. de acuerdo. Hacer crecer a la tierra que nos vio nacer es tomar conciencia de que todos tenemos que poner un grano de arena, y com ousted lo dice solo cabe preguntarnos ¿qué aporto yo?. Respondiendo a ese simple pregunta pero major aún dando ideas y soluciones es la forma de que el Bicentenario sea el estrechar de manos y el comienzo de una Cáchira soñada.


    Daniel Eduardo Vega

    No se trata solamente de alistarnos para la celebración del 7 de Marzo de 2.011, en donde, llenos de euforia y orgullo por los acontecimientos históricos, por el reencuentro con la tierra que nos vió nacer, con los familiares, paisanos y amigos; nos "embriaguemos" de dicha y celebración, haciendo honor a nuestra ideosincracia cachirense. Es conveniente y ABSOLUTAMENTE NECESARIO, como bien lo dice el maestro Stapper,"ir hacia un encuentro veraz con la realidad contemporánea de nuestro territorio" Que el buen Dios, de la mano de Ntra. Sra, de la Lajita, nos acompañen e iluminen en ésta aventura.


    P. Wilson Augusto García Rodríguez

    Cuanta capacidad de asombro nos hace falta para reencontrar la razón de ser. Palabras olvidadas vuelven a dejar sentir su fecundo sonar, y los versos cual leyenda, nuestra tierra vivirá. Gracias Maestro Stapper. Siempre hace falta un Poeta para sentirse renacer. Viva Cáchira... viva


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