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Muchos paisanos de bajos recursos económicos necesitan su ayuda. Cualquier tipo de ayuda, tanto econónica como de tipo educativo, es bienvenida.

Cáchira

En un lugar del nororiente colombiano nació y está Cáchira, en el Norte de Santander, en la Cordillera de los Andes. Como una manifestación mítica pero tangible, Dios, el Hombre y la naturaleza, nos regalan un bello pueblo de características íntimas. Allí nuestros antepasados fueron los arcanos de la Historia. Historia que forjaron los ermitaños solitarios de las culturas antiguas donde su poesía, sus rituales, su filosofía y su religión, no les alcanzó para crear el Osiris egipcio, el Júpiter griego, el Ormuz persa ni el Brahma indú; sin embargo, con su sabiduría particular, su magia, su tesón, sus visiones y con la sencillez de sus postulados, nos dejaron como legado para que camine de la mano con los tiempos, sus viviendas enclaustradas a centenares de metros en el corazón de las montañas y, aunque no escritas, nos quedan las leyendas de sus vivencias pretéritas. Ellas representan y son sin duda, los heraldos izados de la gesta precolombina. Todos los pasos transitados se palpan en las huellas imborrables de la memoria y del suelo que pisaron porque son la estela de sus gestas extendidas, al ingreso de las cuevas.

Desde las tempranas edades del Hombre, Cáchira nació para existir y, Cáchira perdurará. Cáchira vive custodiada por inmensas y ariscas montañas que rinden culto a la Laguna del Páramo de Guerrero. Hermosos paisajes, suelos que bien alimentan la fronda, vientos que corren pausados, alegres, fríos y tibios, vientos que marchan impetuosos y se roban las cometas y las esconden entre las copas de los árboles, venas de corrientes cristalinas que constituyen arroyos, quebradas y ríos, aguas que se descuelgan en caída libre por centenares de metros como los musgos de un pesebre permanente, en la Cascada de la Caramba (una de las más bellas de América), infinidad de flora y fauna, variada topografía, son argumentos valederos para el enamoramiento absoluto de propios y extraños por nuestra región.

La geografía nuestra, se arropa muy bien por inmensos eucaliptos, sauces, nogales, cedros, robles, arrayanes, naranjos, guayabos y tantas otras especies que densas, cubren las orillas de los caminos infinitos que parecen ir desordenados por nuestro mapa caprichoso, al igual que las distancias que parecen no tener regreso porque bien vale la pena ir: “un poco más allá... allá por Cáchira”. Es en el territorio de Cáchira, donde el sol de la tarde, vive su momento de remanso y descansa para promover el inicio de los crepúsculos, así detiene por buenos instantes, la marcha invariable de su eterna travesía. Luego parte porque sabe que bien llegará el flirteo de la luna y porque ella tiene; además, la tarea de alumbrar las noches que multiplican las estrellas en los firmamentos para el disfrute de los cachirenses, también de los forasteros, de los soñadores y de los poetas, quienes por obligación deben cubrirse para esquivar las auras frías y penetrantes que por encargo, nos manda desde el páramo, la laguna, hasta la cabecera municipal.

La gente de Cáchira es amable, generosa y sencilla, de espíritu laborioso, alegre... muy alegre, emprendedor y ante todo, espontánea. Acoge calurosamente al visitante y al forastero, bien le ofrece un tinto o un trago de aguardiente sopretexto de mitigar el frío o para dar inicio a una nueva amistad que sin duda dejará huellas. Los cachirenses no se desprenden nunca de su fe porque entre girasoles, azucenas, pensamientos, claveles, rosas, hortensias, novios, geranios; los querubines, los ángeles y los arcángeles, cuidan y embalsaman a la Virgen de la Lajita. Ella es el tesoro divino que adorna con aureolas santas, nuestra tierra, nuestro cielo y cuida a nuestro pueblo como el Tótem cuidó de nuestros antepasados. Cáchira ha construído su historia legal con suficientes argumentos gubernamentales, históricos, sociales y políticos. Con el paso de los días, se llenó de requisitos y fue desde la aldea, desde el caserío, desde el Corregimiento que asumió su seguro avance hasta llegar al prospero Municipio de hoy. Por todos los antecedentes, por su gran valor, por los aportes a la vida nacional, por la prestancia de sus hombres y sus mujeres y, por tantas, tantas otras virtudes, es que sin duda, merece buen sitial dentro del ordenamiento territorial colombiano, privilegio que se incrementa con el liderazgo que le caracteriza dentro de la provincia nacional.

Cáchira es desde hace medio siglo paradigma en educación. Es centro de colegios de preparación media con gran prestigio, con un instituto agrícola que bien se ha proyectado como uno de los mejores del País, donde se preparan alumnos de los santanderes y también de los departamentos de la costa norte colombiana. Ojalá en el futuro no lejano, contemos con una universidad agropecuaria, para ello esperamos la diligencia y necesaria buena voluntad de los gobiernos departamental y nacional, del sector privado y del empuje de los cachirenses.

Cáchira mantiene su tradicional feria agropecuaria. Esta no solo convoca a los residentes, igualmente recibe el entusiasmo y aporte de las colonias diseminadas por el país y, también, a quienes se unen para celebrar las festividades que se portan sencillamente inolvidables. Las cabalgatas inauguran el evento con el desfile sincronizado de los corceles de paso que dinamizan los bríos y la armonía del calé. Las orquestas retumban con el sonido efervescente de las tamboras, congas, bongoes, baterías, trompetas, saxos, pianos y acordeones, así los decibeles altos llegan al corazón bailarín de los oídos y al puro corazón del pueblo. La riqueza se manifiesta dentro del ámbito agropecuario. La exhibición de los productos agrícolas, da muestra esencial de la fertilidad de los suelos y por ende, la variedad climática. La explotación de especies mayores y especies menores, forjan la calidad de nuestra ganadería que se puede mostrar con seguridad de triunfo, dentro de las ferias nacionales. Es en la exposición y concurso de ordeño, cuando se rebosan los cántaros lecheros del Holstein, del Normando y de las demás razas de ganado vacuno como sucede con ovinos y caprinos; la porcicultura, la cunicultura y la avicultura son también fuente de ingreso. Nos hace falta pensar en la factibilidad de la explotación agroindustrial con fines de exportación para consumar nuestro desarrollo económico.

En la Plaza de Toros Manzanares se vive el colorido y la sonoridad de la fiesta brava, con la participación de matadores, subalternos y novilleros de reconocido prestigio. Tenemos un redondel que en nada envidia a los imponentes y monumentales ruedos de Madrid o Sevilla en España, o la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá. Entre gritos y olés, entre música y pólvora, los pasodobles bajan de los tendidos a la arena y se confunden con las verónicas y los pases, con la finta y el arte, con el éxtasis del rebufe del toro, donde un pueblo entero vive un universo aparte, donde la bohemia, los sentimientos y la magia se convierten en un solo espíritu abierto para los abrazos y sin espacios para las diferencias. Requerimos de la Administración Municipal (presente y futura, muy al futuro también) la maxima diligencia. Anhelamos una administración honesta, activa, visionaria y de amplia gestión departamental y nacional e internacional, pública y privada, capaz de convocar y de hacer participar a todos los sectores; consecuente para confrontar la resistencia y los vicios, preparada para asumir los retos de la universalización. Nos restan miles de proyectos por formular y ejecutar.

Cáchira cuenta para tales propósitos con todos sus hijos y con mucha gente valiosa y generosa alrededor del mundo. Si lo intentamos lo comprobamos. Es un gran reto para la clase política territorial pero nos uniremos sin actitud mezquina en sus loables propósitos. Pequemos por exceso y no por omisión, pereza o mediocridad. La tarea es dura; empero, seremos sin duda: una sola familia, porque la obligación es de todos y es total.

Los cachirenses no debemos escatimar esfuerzos en pro de nuestra tierra, la divulgamos con orgullo y con el alma; por ello, esta convocatoria es para que Usted conozca un territorio de encanto que le llevará muchas veces al mismo sitio: a Cáchira: La tierra del siempre retornar y del imposible olvido. ¡Ah... y no se olviden de ir a La Carrera, La Vega, Los Mangos, EL Páramo de Guerrero, Ramírez, Galvanes, El Manzano, El Llano, La Primavera y tantos otros sitios!.

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